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Las corderas que vinieron de París

En una mañana que parecía de agosto y con el termómetro por encima de los 30 grados, la villa de Panes acogió ayer su tradicional feria de San Isidro. Al prau de San Román llegaron 357 cabezas de ganado, pertenecientes a ocho ganaderías locales: 260 vacas, novillas y terneros, 60 yeguas, potros y caballos y 37 ovejas y carneros. A mediodía acudieron cuatro carrozas al recinto ferial. El Ayuntamiento subvencionaba con cinco euros la presencia de ganado mayor y con tres las ovejas. Las carrozas recibieron un premio de 120 euros, cada una.

Las ventas fueron testimoniales pero algo de dinero cambió de mano. Las vacas de Valles, con cría, se vendieron a una media de 1.500 euros. Las cruzadas, con cría, a 1.200. Las reses de abasto, a 850. Y los terneros pasteros, de más de siete meses, cotizaron entre 400 y 950. Se vendió alguna yegua bretona, con potra, a 1.200 euros. Y Óscar Toral Cuesta, vecino de Abándames, despachó nueve corderas y siete carneros de la raza Ile de France con salida hacia Extremadura. Estas ovejas, de gran aptitud cárnica, que a los 70 días llegan a pesar 40 kilos en bruto, son de una raza francesa creada en 1830. Su precio tipo para los machos oscila entre 250 y 700 euros, mientras que las corderas cotizan a 180. La verdad es que los animales de Óscar Toral llamaban la atención.

También llamaba la atención la manada de yeguas y caballos presentada por Ramón San Román. En pocos días, los equinos marcharán para un puerto en Cervera de Pisuerga, donde van a permanecer hasta el mes de noviembre.

Las cuatro carrozas dieron calor y color a la feria y sus intrépidas promotoras repartían generosas raciones de tortilla, empanada, embutidos, queso y mucha sidra. Una de ellas, llegada desde Alevia, se llamaba el 'Madreñogiro' y en ella viajaba Pura Noriega, de 88 años, que alternaba con los niños Daniela, Valeria, Juanjo, Enol y Manuel. Otra, desplazada desde Cimiano, recibía el nombre de 'Más sidra y menos lobos', y su intención no era otra que la de «divertirnos y pedir que se tomen medidas contra el lobo que hunde a los ganaderos».

También en otro punto de la comarca, en Benia de Onís, quisieron festejar al patrón de las gentes del campo. Así, la capital oniense acogió una feria de ganado, algo más humilde que la peñamellerana, en las inmediaciones de su iglesia parroquial.

Referencias

El Comercio